miércoles, 23 de febrero de 2011

El vencedor está solo

Análisis del la página 183 del libro “El vencedor está solo”.



“Todos los jóvenes tienen el mismo sueño: salvar el mundo.” Esta frase nos da a entender, que cuando somos jóvenes y se vive en un mundo ya convulsionado por los crímenes e injusticias, el corazón noble de la juventud siempre va a tratar de dar la cara, porque los jóvenes son intrínsecamente generosos y desapegados; trata de velar por los demás seres humanos a su alrededor;  buscando la solución a las desigualdades y opresiones  por medio de revoluciones, protestas y huelgas, ya que estas son las formas en las cuales un corazón joven siente posible cambiar la realidad en la que le toca vivir.  Además de tener todas las ganas también se tiene todas las energías para ayudar e involucrarse.
Empero,  es innegable que los jóvenes no se pueden sustraer de su entorno, ya que les toca vivir  en un mundo contaminado por mentalidades ego centristas de personas que algunas vez pasaron por la juventud, pero han decidido abandonar sus sueños, y han caído en manos de la avaricia, la soberbia o bien han sido seducidos por el poder político. Algunos jóvenes se van dejando envolver o influenciar por este tipo de adultos, ya que el corazón del joven es noble pero también ingenuo y cree que todos los demás también piensan como él y que no existe otro pensamiento más cerca de la verdad que el propio y después de una combinación entre los deseos de ayudar y la soberbia, el joven se confunde.

En mi vida han habido muchos momentos en los cuales me he debatido  internamente en la búsqueda de una respuesta con la cual sea posible ayudar a los demás sin causar ninguna repercusión negativa en sus vidas, un ejemplo de esto fue cuando me encontraba cursando mi tercer año de secundaria y mis amigos y yo fuimos elegidos por un programa de apadrinamiento para niños con pocos recursos en las zonas aledañas a nuestro colegio. Después de que nuestros ahijados se nos fueron asignados, nuestra misión era la de tratar de mejorar su calidad de vida enseñándoles a  leer y escribir. Cuando nuestro trabajo con los infantes dio inicio teníamos muchas dificultades tratando de ensenar a los niños ya que muchos de ellos no habían tenido un desayuno nutritivo o provenían de una jornada laboral agotadora. En esos momentos me preguntaba por qué la vida no había sido justa con ellos, siendo solo niños estaban obligados a sufrir desnutrición y pobreza gracias a la histórica desigualdad social, al mal manejo de los fondos públicos por parte de nuestros gobernantes y la desidia  de sus padres. Fue entonces cuando se nos ocurrió que no solo podíamos mejorar sus vidas enseñándoles a leer y escribir, sino también proporcionándoles ciertos víveres y alimentos en las fechas de los encuentros semanales que teníamos con ellos, además de eso promoviendo actividades en nuestro colegio a favor de los niños que vivían en esa área. El problema se presento cuando creamos una dependencia total de nuestros ahijados para con nosotros, era compresible ya que ellos no recibían ningún tipo de ayuda a menudo. Pero nosotros siendo adolescentes no nos podíamos hacer cargo de ellos. Cuando sus padres y nuestros ahijados lograron comprender eso, todo resulto más sencillo porque ellos, ya no solo tomaban la ayuda sino que también trataban de mejorar sus vidas por sus propios esfuerzos.  Cada vez que recuerdo esos días siento que aporte un poco de ayuda a mi comunidad y lo más importante ciento que trasmití el mensaje de velar unos por otros ya que todos somos humanos.

El pasaje también nos hace referencia a las diferentes vocaciones que tenemos los jóvenes en el mundo y como todos tenemos el fin común de ayudar. Hace aproximadamente dos años cuando me bachillere de secundaria, tenía claro que quería ser un odontólogo porque siempre sentí esa vocación, además pienso que es una forma de ayudar a mejorar la vida de muchas personas, hoy en día las personas en especial los niños le tienen temor a los odontólogos porque creen que van a hacerlos sufrir, pero tambien sabemos que los niños son crueles entre si y los pequeños con malas dentaduras son objeto de burla y sufren hasta de marginación, es por eso que creo que ayudar a niños a ser más felices y adaptarse, mejorando su imagen es una pequeña ayuda con la que se pueden vivir mejor. Para mí esa es una forma de ayudar a salvar el mundo.

Otro ejemplo claro de cómo nosotros los jóvenes queremos ayudar, es cuando nos unimos a un movimiento a favor del medio ambiente. En mi caso particular fue cuando estaba en cuarto año de secundaria y me uní a una campana de arborización en las zonas aledañas a Matagalpa, de esta forma logramos reforestar ciertas aéreas que alguna vez fueron áreas verdes, logramos sembrar 300 árboles entre ellos: pinos, nogal y cedro, después de casi 4 anos vemos los cambios en la gente, ahora son mas consientes en relación al medio ambiente, después de hacer esfuerzos por lograr terminar nuestro proyecto, entregamos una comunidad más verde y con gente que aprendió que para limpiar los campos, la solución no es la quema. Cuando te sentís útil y ayudas a los demás creces como personas porque te olvidas un momento de vos mismo y logras superarte. Como dice la madre de Calcuta, “el que no vive para servir, no sirve para vivir”

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